Los rudos, los rudos, los ruuuuuuuuuuuudos. Algo de lucha libre antes de partir el pastel.

PLEGARIA
Dame un poquito de tu amor siquiera,
dame un poquito de tu amor no más…
Agustín Lara
Tus pasos de mujer
colman la ausencia de mar,
no hay olas que aquí se viertan
como gritos asombrados
sobre tu cuerpo.
Las trompetas,
anunciadoras de victoria,
escupen silbidos resonantes
en la maternidad que guardas,
de la que tus batallas se han formado.
Puedes nadar aquí,
fuera del agua,
acaso en el aire
o en las miradas que redimes
al retar a tu propia gravitación.
No te desmaquilles todavía,
deja que el sudor inunde los poros
apagados de rabia
y tu cabello se acomode,
antes de terminar tu lidia.
Martha: asesta cada golpe
en nuestro aplauso,
regálanos tu magnitud en una patada
y miéntanos la madre
en la próxima plancha.
Luis Téllez-Tejeda
Etiquetas: El Pávido Návido, ídolos de la afición, lucha libre, poesía joven
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