Las estrellas se visten de gala y la luna se llena de encanto dios bendiga este día de placer


Veracruz, Puerto
¿imaginan una historia de amor que florece teniendo como marco una tienda departamental? ¿creen posible que se le llame almacén a un sears en chilangolandia? ¿conciben a la hija del conserje del "almacén" bañándose en las tinas de éste cuando la gente se marcha y las cortinas bajan? ¿o a la misma personaja haciéndole al manequí (y se parece a ti, se parece a ti) viviente en los pasillos del "almacén"? pues eso fue posible sólo y solamente en los principios de los noventa en el mundo fantástico y mágico de las telenovelas mexicanas. Marianita Levy (q.e.p.d) [no, no significa "que era pendeja diatiro", sino "que en paz descanse", aunque lo otro también] y Eduardo Palomo (q.e.p.d.) [víctima de un ataque de risa, por eso jóvenes sean serios y amargados, reir mata] protagonizaron una de las más hermosas, tiernas e inocentes historias de amor del melodrama nacional: La pícara soñadora. Por supuesto, pícara en la acepción más vulgar, ruín y valadí de la palabra: risueñita, sonsa, ya saben... pícara. ¿Cómo creen que se llamaba la protagonista? ¿no dan? a ver ¿cuál es el nombre más cursi? Sí, adivinaron (¿o se acordaron?... LU PI TA, bueno, no sólo eso LUPITA LÓPEZ y era pobre pobre, pero limpia (no como marimar), honrada y con deseos de superación, estudiaba para ser licenciada, es decir Leyes. El galán se llamaba Alfredo Rochild y era hijo de la familia dueña de Sares Rochild, el "almacén" donde vivía la pícara y se la pasaba jugando en las escaleras eléctricas, el "almacén" en realidad era el sears del recién inaugurado Pabellón Polanco, cumbre de las pintas secundariles de thekitschmeninthecity y de toda la banda de la sesentayseis. Además, figurense el contexto, 1991, el mundo sacudiéndose los ochentas sin poder decirle adiós al fleco, dándole la bienvenida a lo que sería el fin del mundo, por eso se regresó a la ingenuidad de la tontera, después del desenfrene, chicómono.Todo era cartón y picardía en esa novela, por eso la recordamos con ensueño y sueño, mucho sueño, de ese que da cuando uno está crudo y con ganas de basquear. Post Tenebram Spero Lucem.